Añorar
el pasado es correr tras el viento (proverbio
ruso)
El
pasado no importa más que el presente. No importa porque es
inamovible y has de vivir con él. Depende de cada uno saber
emprender el vuelo tras los fracasos o intentar cada día revivir una
felicidad ya caduca. Si me quedo atrapada ahí, en esos días de
antaño en los que no había preocupaciones o si me veo varada en
esos problemas que me hicieron daño, sería incapaz de valorar en su
justa medida lo que tengo ahora.
He
crecido, he madurado... he asumido quién soy. Pero es difícil hacer
una vida simple cuando el equipaje es tan pesado. Es difícil, es
complicado.
No
quiero pensar en los errores porque hoy comienza el juego. Y debo ser
una jugadora excelente. Hoy tomo conciencia e inicio un camino nuevo,
desconocido, plagado de posibilidades. Y entonces, como si se tratara
de una lotería, echan a rodar los bombos y puede que salga mi
número.
Es
lo que ocurre cuando vuelves a pensar que quizá sí, quizá te
puedes volver a enamorar o encontrar un trabajo mejor, cambiar de
aires, empezar de cero. Y si la jugada sale bien, el arduo trabajo de
reinventarse, puede tener un final feliz.
Pero...
¿cómo dejar de pensar en la niña que no conocía el dolor? ¿cómo
poder superar el obstáculo de tener memoria y recordar alguna vez
los errores?
Pues
eso... deja de correr tras el viento. Deja de refugiarte en tormentas
pasadas, deja de abrir puertas que dan a habitaciones demasiado
recargadas. Borrón y cuenta nueva. Es un buen consejo... es un
consejo maravilloso.
Es el mejor consejo de todos, no podemos vivir ni en lo dulce ni en el amargor del pasado.
ResponderEliminarCuanta razón, somos el resultado de lo que hemos vivido. El pasado no se puede cambiar, nos sirve para madurar y tratar de mejorar aprendiendo de los errores, pero también para afrontar el futuro con ilusión.
ResponderEliminar