domingo, 22 de marzo de 2015

Weekly Writing Challenge. Semana 9. Relato


Reto 9. Escribe una historia que empiece con un final.


SIN TÍTULO


Murió a las tres y media de la tarde.

Todos estaban allí, a su alrededor para acompañarlo en su último viaje. Sus caras eran fiel reflejo de la tensión que el momento requería. Habían venido todos a despedirle, incluso Lola, desde Burgos.

La enfermedad ya era insoportable y lo importante era ahorrar sufrimiento. Todos estuvieron de acuerdo, incluso Lola, que nunca quiso abandonarlo por su nueva vida en Burgos.

Benito le conocía desde años y siempre había sido él quien había tratado la larga enfermedad que hoy le costaba la vida. Fue Benito quien propuso la eutanasia y todos asintieron comprensivos, incluso Lola, la defensora infatigable de la vida.

Pero era inevitable el final y el pobre no lo llevaba muy bien. La enfermedad se lo había empezado a llevar hacía mucho tiempo y mejor era despedirse con lucidez que perderse en las brumas de una existencia a medias y muy dolorosa. Porque dolor sentían todos, incluso Lola, que en la lejanía no veía cómo se iba convirtiendo en un extraño doliente.

La inyección hizo su trabajo rápido. Benito era un experto, muy a su pesar, y realizó un trabajo eficiente, sin casi darle tiempo a nadie a pensarlo mucho. Todos le dedicaron una palabra cariñosa, incluso Lola, que tenía el corazón encogido y apenas pudo pronunciar una línea del hermoso discurso que había preparado para la ocasión.

Y lloraron. Lloraron mientras tocaban al moribundo para infundirle un ánimo que creyeron que necesitaría para enfrentar el viaje definitivo. Lloraron por lo mucho que le iban a echar de menos y por los ratos pasados, tan bonitos todos. Lloraron porque era duro imaginarse la casa sin él. Lloraron todos, incluso Lola, que se había prometido no hacerlo.

'Marrón' murió a las tres y media de la tarde. Perdieron a su gran amigo y no quiso perdérselo ninguno. Porque 'Marrón' había sido el mejor perro del mundo y se había ganado el corazón de todos en aquellos 14 años de vida, incluso el de Lola, la que nunca quiso meter un perro en casa.

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