RETO 8.
Escribe una entrada de diario escogiendo el personaje que la escribe a
tu gusto: puedes ser tú mismo o un personaje real o de ficción que
escojas.
Querido diario... (¿qué coño hago? ¿a quién quiero engañar con esta tontería?)
A ver, que esto no es fácil, pero tampoco tiene por qué ser un drama... y a alguien tengo que contarle yo esto que me pasa.
Y es que esta mañana me he levantado con el presentimiento rondándome el cuerpo, ya de madrugada se había instalado ahí y a cada minuto se ha ido haciendo más y más grande, hasta convertirse en certeza absoluta.
Lo sabía antes de ir a la farmacia a por el aparatejo ese que te dice si sí o si no. Lo sabía cuando buscaba las ganas de hacer pis y poder utilizarlo ya de una vez. Lo sabía cuando han comenzado los dos minutos que te dicen las instrucciones que esperes.
Y ha sido un sí. Un claro positivo en toda regla. No hay falsos positivos que se enreden en falsas esperanzas. Así que es un positivo positivo. Un sí como una casa. Una mariposa gigante jugando entre las tripas y el miedo que se ha alojado en el corazón para no soltarlo desde entonces.
¿Y cómo se lo digo yo? ¿y cómo me convenzo a mí misma de que esto es factible y saldrá bien? Que una cosa es que yo me enfrente a súper villanos cuando me surge la ocasión, que surque los cielos entre sus brazos, que pueda con todos los periodistas que van de listos y duros en cualquier rueda de prensa, pero... ¿tener un hijo? ¿un hijo de él? Ya entenderás el vértigo, diario, porque él no es cualquiera y a saber lo que le puede hacer a mi organismo gestar a un heredero de Krypton. Ay, dios mío, en qué lío me he metido... sólo a mí se me ocurre enamorarme de un tipo así, de casarme y de dejarme hacer un bombo...
En fin. Vamos a ir paso por paso, que será lo mejor. Primero, a buscar un restaurante de postín para llevarlo a cenar (que encima no se pretenderá que la mujer de la casa cocine así como estoy de alterada), luego soltar la noticia, a los postres, cuando esté más relajado y confiado.
Mañana ya te cuento cómo me fue. De momento, cruza los dedos para que Kal-El de Kripton desee un hijo medio humano con esta periodista cabezota y pertinaz.
¿Cómo no iba a desearlo? Genial!!
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