RETO 7. Escribe una carta, un mail o un mensaje de texto para romper con alguien.
Para: ramonggarci7@gmail.com
De: lorenapunkita@hotmail.com
Asunto: Aunque duela...
Necesito hablarte, necesito contarte y no me atrevo por si me fallan las agallas y acabo callándomelo un día más. Así que te escribo, porque aquí las palabras no se cortan por falta de valentía o porque tú me interrumpas y evites que suceda.
Es que ya no te quiero y no puedo dejar de decirlo. No puedo continuar viviendo una vida en la que me eres más extraño cada día y en la que yo estoy más lejos cada vez que abro los ojos por las mañanas. Ya no siento nada cuando me tocas o cuando me hablas y no puedo seguir fingiendo lo contrario. Porque así nos hacemos daño los dos. Tú me hieres por tu ignorancia y yo te hiero con el desamor que ya lo ocupa todo dentro de mí.
No voy a pedirte nada, tranquilo. Para ti la casa, ya me buscaré yo algo. Al fin y al cabo es un alquiler, no hemos firmado nada ni nos hemos enfangado hasta las orejas con una hipoteca, dos coches y la custodia de unos niños que, afortunadamente, pospusimos tanto que nunca llegaron. Quédate los cds, las toallas y hasta esa vajilla tan horrible que mi madre nos trajo de la Expo de Lisboa. Quédate el felpudo, los adornos de navidad y lo poco que queda en el mueble-bar. Yo me conformo con una docena de libros sin los que no concibo la vida y el derecho a seguir quedando con alguno de los amigos que tú aportaste a la relación.
Y no me pidas explicaciones. No hay otro. Nunca lo hubo si te lo estás preguntando. Es que simplemente esto no da más de sí y he dejado de quererte. Ya casi ni puedo soportarte y me está matando por dentro ver cómo mi cabeza y mi corazón están convirtiendo al que fue el gran amor épico de mi vida, mi mejor amigo, mi otra mitad, en alguien a quien día a día voy aborreciendo más y más... Necesito irme para no acabar con todo lo que anida aquí dentro, en mi pecho, y que te concierne a ti. Quizá la rutina, el desencanto o que, simplemente, yo misma me he vuelto una cínica, una gran zorra, una cabrona sin corazón... no lo sé.
Esta tarde cuando vuelvas ya no quedará nada de nuestra relación. Ya me habré ido y tú deberás empezar a reconstruirte para despegar de nuevo... hazlo, sé feliz y no pienses en mí. Yo no quiero pensar en ti, ojalá no piense en ti.
Siento ser tan cobarde que no puedas escuchar esto de mi boca, pero es que llevo queriendo decírtelo hace semanas y sólo he conseguido acobardarme cada vez que me acercaba a ti con el inicio de una conversación de ruptura en los labios. Es un mal modo, lo sé, pero podría haber sido peor. Imagina una ruptura por Wsap o por un post-it pegado en el espejo del baño.
Adiós, Ramón. Adiós...
Era un reto difícil, ojalá todas las cartas de rupturas fueran así, tan bonitas y sinceras, aunque duelan.
ResponderEliminar