domingo, 25 de enero de 2015

Weekly Writing Challenge. Semana 1. Relato

RETO 1. Escribir una historia corta acerca de dos personas que se encuentran confinadas en un espacio cerrado.


SWEET CAROLINE

Le habían quitado todo al meterlo en la celda salvo sus bermudas vaqueras, bastante ajadas ya, y la camiseta roja que vio tiempos mejores y que no se cambiaba desde hacía semanas. Las botas y el sombrero de cowboy, el escaso contenido de sus bolsillos, la armónica y la guitarra se habían quedado fuera de la celda, a recaudo del oficial que le había abierto la ficha policial.

No estaba mal, pensó, 17 días en el país hasta la primera detención. Normalmente, pasaba mucho antes.

Dave Costello estaba acostumbrado a pasar algunas noches en celdas como en la que se encontraba, no importaba dónde el sitio al que fuera. La primera vez tenía sólo 17 años, fue en Amherst, en el condado de Erie, estado de Nueva York, su pueblo natal. Le encarcelaron por una pelea en casa en la que le rompió la nariz a su padrastro. Desde entonces, había dado un vuelco a su vida lejos de allí, de pueblo en pueblo, de estado en estado, de país en país... y hasta en un continente nuevo. Abandonó su casa, a su madre y hermanos con sólo su guitarra y 35 dólares en el bolsillo. La vida le había sonreído, solía pensar, porque ahora estaba en Madrid y además de su guitarra poseía una armónica que había encontrado tirada en una parada de autobús en Canadá y un auténtico look americado gracias al sombrero y botas que un chiflado le echó como propina en San José, Texas.

Tocaba la guitarra en la calle y cantaba las canciones que su padre tocada antes que él, antes de desaparecer trece años atrás. Las tocaba y las cantaba como si pudiera comunicarse con el niño que era cuando su padre se fue, como si pudiera llegar a comprender porqué se había ido y no se lo había llevado con él.

Pensaba en su padre y tarareaba 'Sweet Caroline' apoyado en la pared de la celda cuando se abrió la puerta y el oficial de guardia hizo pasar a un chaval con golpes en la cara. El recién llegado le dedicó una mirada asesina al oficial cuando éste cerraba la puerta y se fue al lado contrario de Dave.

No lo reconoció al principio, pero poco a poco se dio cuenta de que conocía al chaval, que era precisamente el responsable de su arresto.

Los ojos del muchacho se llenaron de sorpresa al percatarse de que sí, que el tipo que le había puesto la cara de esa facha, era el mismo que ahora le miraba desde el suelo de la celda que parecían obligados a compartir. El labio partido y los ojos amoratados le dolieron entonces de golpe, con la rabia contenida que suponía estar de nuevo frente al tipo que le había dado semejante paliza por una pillería.

Esa misma mañana, Dave había llegado pronto a la Plaza del Sol y había escogido el mejor sitio para tocar su guitarra y ganarse el dinero suficiente para seguir su ruta hacia cualquier otro lugar. Se le había dado bien hasta que apareció el chaval con otro hombre con un plan chapucero para robarle: uno le distraía y él otro agarraba las ganancias. Pero Dave se había criado en un hogar lleno de violencia y, además de a su padrastro, le había roto ya la nariz a muchos camorristas y matones, así que claramente se habían equivocado al escogerle como víctima.

Ante la primera insinuación del robo que iba a producirse, Dave saltó sobre el chaval reteníendolo y sin mucho pensarlo, le dio dos puñetazos en la cara que le hicieron caer al suelo. Dave volvió en sí a tiempo de dejarle ir antes de hacerle algo peor pero ya era tarde. Mientras el chico huía tras su compinche, escapado cuando vio que el músico no era pan comido, dos policías ya estaba sobre Dave alertados por el altercado producido en pleno centro de Madrid.

En la celda volvían a encontrarse y el chaval, primero sorprendido, luego asustado, se encogió en el suelo justo al lado contrario de la celda. No quería más problemas con el hombre.

Dave siguió con su 'Sweet Caroline', recordando los días en los que su padre se la cantaba y añorando un día en el que no le pegaba a nadie puñetazos en la cara.

2 comentarios:

  1. Ana, gracias!!!! Es muy justito este relato, me pilló la hora límite y salió esta cosa tan mediocre... prometo hacerlo mejor!!!!

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